Se acerca el día,
Y aun la respuesta no llega.
Espero en el silencio
Y en la soledad,
Un alivio que no llega.
Casi un minuto sin respirar,
Y el aire entra de nuevo en mis pulmones,
Casi instintivamente.
Alguna parte de mí,
Aun quiere seguir viviendo.
La experiencia me dice, convincente,
Que este no es el final.
Debo creer en lo que me toca,
Debo seguir, por aquel que me grita en lo alto.
Lo muerto quiere resucitar,
Pero lo hago volver a su tumba.
Los fantasmas no me abandonan;
Aun no puedo decidir,
Y se esta acabando el tiempo.
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miércoles, 11 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
DÍA 2
Cada vez que levanto la cabeza,
El cielo esta más claro;
El sol va saliendo,
Iluminando los campos.
Una mano invisible estruja mi corazón,
Desangrándolo.
Se esta dividiendo mi alma,
Mi voluntad se allá partida al medio,
Mi mente se quiebra,
Sometida por la presión de la batalla diaria.
Presiento final, y quiero principio…
Cuantas hojas muertas
Acumuladas en el alma;
Cuanta tristeza guardada;
Que cansancio agobiante,
Que evidente locura,
Se alojan como huéspedes de mi mente.
El jinete, cansado, se aleja a toda prisa,
Y yo me quedo sola,
Ciega en la oscuridad,
A punto de morir en un mundo inexplicable.
La presión atenta contra mi cordura;
El fino hilo esta por romperse.
Se corta la música,
Y es mi turno de jugar.
La decisión esta en mis manos…
El presente texto y algunos venideros, serán una crónica de un tiempo corto, y eterno, en mi vida. Quizás sea demasiado pronto para publicarlos, pero sentí la necesidad de liberarlos de la especie de jaula clandestina en la que se encontraban.
Que más puedo agregar…nada mas que decir.
El cielo esta más claro;
El sol va saliendo,
Iluminando los campos.
Una mano invisible estruja mi corazón,
Desangrándolo.
Se esta dividiendo mi alma,
Mi voluntad se allá partida al medio,
Mi mente se quiebra,
Sometida por la presión de la batalla diaria.
Presiento final, y quiero principio…
Cuantas hojas muertas
Acumuladas en el alma;
Cuanta tristeza guardada;
Que cansancio agobiante,
Que evidente locura,
Se alojan como huéspedes de mi mente.
El jinete, cansado, se aleja a toda prisa,
Y yo me quedo sola,
Ciega en la oscuridad,
A punto de morir en un mundo inexplicable.
La presión atenta contra mi cordura;
El fino hilo esta por romperse.
Se corta la música,
Y es mi turno de jugar.
La decisión esta en mis manos…
El presente texto y algunos venideros, serán una crónica de un tiempo corto, y eterno, en mi vida. Quizás sea demasiado pronto para publicarlos, pero sentí la necesidad de liberarlos de la especie de jaula clandestina en la que se encontraban.
Que más puedo agregar…nada mas que decir.
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