Dulce el dolor que me trajo hasta este día,
y el aliento que me lleva a seguir,
y las palabras correctas que en labios correctos,
salvaron mi vida mas de una vez...
Llueva hoy sobre mi cuerpo y lo lave,
de pasado, de tristeza, de mentiras.
Que sea este el nuevo amanecer
que me lleve al camino del resto de mi vida.
Quedate cerca, amado, y ya no te ocultes,
toma mi mano, que ya no soy perdición.
Lo se... lo haré otra vez, volveré a fallar,
pero no quedaré ya aprisionada,
no será el fracaso mi carcelero.
He roto tantas promesas y herido tanto, a tantos,
he engañado, y defraudado, y aplastado...
he mirado a los ojos de las víctimas,
y he muerto con cada una.
Encontrar la paz en el perdón,
es tarea diaria y exhaustiva.
Hoy mis manos quieren ser consuelo,
y cada una de mis palabras buscan redención,
a todas mis cadenas.



