Tómate un minuto, pensante,
y mírame bailar mecida por las brisas;
se acariciado por este sol que no quema
y mis manos que entibian.
Mi corazón es de otoño,
de atardeceres naranjas y prontos,
y de los árboles que cuentan cuentos
y son testigos de amores verdaderos,
y callan, respetuosos, sus secretos.
Los amantes son del verano,
los fugases, los pasajeros.
Nuestra historia se cuenta en otoño,
en rimas entre Abril y Mayo.
De regalo, quiero
siempre tus sonrisas
de niño y adulto, de cómplice, de pícaro, de historias…
De regalo, quiero siempre tus miradas
de ojos brillantes, de emociones tiernas,
de silencios blandos que no me conocen…