viernes, 8 de agosto de 2014

Tan lejos


Cántame una canción al oído,
tan suave que mi alma logre descansar
del dolor que una y otra vez lo golpea.
Cántame una canción de cuna
que calme mis sentidos, que duerma mi mente,
y fúndeme en un abrazo,
de esos que solo me das en sueños,
conviértelo en realidad.

Ya no encuentro como volver a vos, estas tan lejos.
Ya somos casi extraños.
Hay un sonido que no para en mi cabeza,
hay tantas palabras,
hay tanto ruido.

Ojala el amor bastara para salvarnos,
para que la razón no lo ahogara todo;
tristeza sobre tristeza, voy construyendo mi vida,
voy armando un camino fuerte, pero cerrado;
voy construyendo un túnel.

No hay grito que escuches,
ni dolor que puedas ver,
no hay palabra que te llegue al alma,
ni mirada que produzca un cambio,
no existen para ti los sentimientos,
te agobia mi mismo cansancio;
impenetrable como el primer día,
inaccesible como al comienzo.


Ella mira a lo lejos, la vista ida, los ojos cansados; mira el camino, y mas allá de él, mira hacia afuera, tanto como hacia dentro, dentro de si misma, a lo profundo, al anhelo que se obstina en vivir y revivir, una y otra vez, en sueños y ensueños.
Las palabras de él se fueron apagando de a poco, hasta que un día cesaron por completo, le ganó el cansancio, y dejó de sentir; ella prometió que esperaría, en solitario, desde el silencio, lejos de él.

Todo es incierto, y temible…