Fugaces, para todos duda, ante todos secreto.
Clausulas en un contrato que no existe,
No me reveles a los extraños,
Que buscan la ruina entre las palabras;
Y no me ignores, que preciso tus besos.
Quiero escucharte cerca por un tiempo más;
Cántame canciones susurrando,
Mientras recorro tu espalda con mis dedos.
Calma, no te estoy pidiendo el cielo, ni el amor.
La respuesta no es siempre la distancia.
Unos hilos de humo se elevan desde tu boca,
Los veo flotar como espectros,
Empujados por la brisa veraniega, calmada.
Y mi boca reacciona, mecánica y presurosa,
Precipitándose a la tuya.
Y si todo se termina, mañana o más tarde,
Será dulce el recuerdo, y sin tristeza la despedida.
Y tu risa, y tu libertad, serán, de todas formas,
Iguales a las mías.
