Cada vez que levanto la cabeza,
El cielo esta más claro;
El sol va saliendo,
Iluminando los campos.
Una mano invisible estruja mi corazón,
Desangrándolo.
Se esta dividiendo mi alma,
Mi voluntad se allá partida al medio,
Mi mente se quiebra,
Sometida por la presión de la batalla diaria.
Presiento final, y quiero principio…
Cuantas hojas muertas
Acumuladas en el alma;
Cuanta tristeza guardada;
Que cansancio agobiante,
Que evidente locura,
Se alojan como huéspedes de mi mente.
El jinete, cansado, se aleja a toda prisa,
Y yo me quedo sola,
Ciega en la oscuridad,
A punto de morir en un mundo inexplicable.
La presión atenta contra mi cordura;
El fino hilo esta por romperse.
Se corta la música,
Y es mi turno de jugar.
La decisión esta en mis manos…
El presente texto y algunos venideros, serán una crónica de un tiempo corto, y eterno, en mi vida. Quizás sea demasiado pronto para publicarlos, pero sentí la necesidad de liberarlos de la especie de jaula clandestina en la que se encontraban.
Que más puedo agregar…nada mas que decir.
1 comentario:
Marian!! me gusta tu poética, lo que logras entrelazando palabras, como expresas algunos sentimientos. Ya te había leído pero no te había firmado, espero seguri leyéndote y encontrarte más alegre! Beso grande!! :)
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