lunes, 15 de octubre de 2012
Perdón...
Perdón por no poder verte igual que me ves,
perdón, porque mi boca no te acepta,
y te evita los besos,
perdón te pido por mis ojos,
que te esquivan la mirada cuando me preguntas,
en qué pienso.
Perdón, pero no, no te amo.
Desde adentro y hasta afuera,
de lado a lado de mi ser,
en cada rincón donde poses tu vista, y donde ella no llegue;
toda completa le pertenezco, soy de él.
De él que no me ve, que me ignora y ya ni se si me piensa,
de él soy, y le soy fiel, aunque no exista casi,
aunque su imagen se haya, hace tiempo, distorsionado con el viento,
y me haya dejado, entre lágrimas y silencios.
No me mires tan triste, si te digo la verdad,
no te enojes con ese desconocido, que ya te enferma la ternura,
no me juzgues traidora, por pensarle a cada instante,
no te creas mi dueño, no seas el príncipe tratando de salvarme,
que esta princesa ya no tiene salida;
quien debía salvarme no quiso hacerlo.
No te pierdas en este empresa absurda de ser para mi,
no pierdas tu tiempo de hombre honesto,
de dulce, de caballero, de sabio;
no te malgastes conmigo....
Perdón, por no poder soltarte,
por el egoísmo que hoy me ata a vos;
como enfermo a su antídoto momentáneo,
corro anhelante ha escucharte hablar,
para, por lo que dure el rato, olvidar que sufro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario