I.
Maldito dolor que va y viene!
Lloro lagrimas de fuego;
pero no,
no las lloro,
y quedan adentro,
quemando, matando.
Y dicen que el fuego cierra heridas;
pero ya no quiero mas heridas,
quiero un tiempo blando,
quiero silencio, quiero paz.
Y te extraño, hoy te extraño,
hoy me dueles y te lloro,
como viuda que no puede con su dolor;
trato de matarte en mis adentros
Ni mil violines podrían llorar como yo te lloro!
no podrían ni mil estaciones reflejar y borrar el dolor,
la perdida, el desconsuelo de saberte mi amor,
y haberte perdido para siempre!
Sigo esperando la cura, cruel quimera que me quemas.
Ya me llega el invierno,
y con las flores muere
todo lo que quedaba de bueno, de persona en mi.
Me muero, me seco, amor!
auxilio, amor!
grito...lloro...muero...
Levanto la cabeza,
porque de todas formas
nadie puede verme.
II.
No levanta la vista la niña,
cayo ayer de su hamaca,
y nadie la recoje,
nadie atiende su llanto.
Ten listo el papel, y el lápiz con el que escribes;
el final no puede detenerse,
y ya no queda mucho.
Bailan,
con gracia y grandes sonrisas
al ritmo de algo que no entiendo,
que apenas escucho.
Atontados, siguen con sus volteretas.
Yo no, yo no bailo,
Corran!
nos veremos afuera.
Corran!
no alcanzo a salir.
Soy un ave enjaulada,
y las alas no me bastan
para alejarme a tiempo.
Corran!
ya se acaba el aire.
Corran!
esta llegando el fin...
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