Desde el mismo infierno se eleva victorioso,
Entre las llamas que, en lugar de devorarlo,
Lo renuevan, lo fortalecen, lo reviven.
Mas alto, mas, mas de lo que sus ojos pueden ver.
Conoce de la muerte,
Como solo los que mueren la conocen,
Como solo los malditos la conocen.
Pero no muere, porque no lo deja el dolor morir.
En lugar de morir, vuelve a nacer,
Maldición eterna, maldición de los fuertes
Que deben perecer y no lo hacen.
Y se debate entre esconderse para siempre o vivir.
Mira, mira bien, mira de cerca,
Podrás ver el cansancio en sus ojos,
Cansancio de siglos, de tantas vidas vividas.
Es el mismo, una y otra vez; es menos ser cada vez.
Un canto leve y triste se le escucha aun,
Algunos días en que llueve y la gente corre sin ver;
Nada dicen sus cantos, no hay palabras para él.
Fue mas fuerte el dolor, y escondido, le canta al mundo su agonía.
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