lunes, 7 de enero de 2013

Principio...



Desde tan lejos,
tus palabras me son caricias.
Redención de los males,
mi mente te agradece ser.

No pueden ver
los que miran desde tan alto,
lo bien que me hace tenerte,
saberte cerca.

Me miras de repente,
como si fuera yo un tesoro,
y como si fuera
yo de la nobleza me tratas.

Y me vuelvo frágil contigo,
libre, suelta;
me vuelvo yo misma,
con una luz nueva.

Como si fueras una cura
hecha a medida, para mi
por el mejor alquimista,
me drenas de a poco
tanto veneno acumulado;
me llenas de risas.

Sin darme cuenta,
me veo necesitándote,
me encuentro extrañando
aventuras en una ciudad,
que aun dormida,
permanece despierta
solo para nosotros.

Temo, si,
a lo que todos los seres humanos;
temo al fracaso,
temo sufrir,
temo hacerte sufrir.

Pero no se mide
lo que se siente en tiempos,
sino en momentos...

Y no puedo perder el nuestro...

No hay comentarios: