viernes, 6 de septiembre de 2013

Daño


Quisiera ser tu consuelo y esperanza.
Ojala y mis palabras fueran miel,
Y mis suspiros palomas que te llevaran
Lo que en secreto pronuncian mis labios
Cuando más se acrecienta el anhelo.

Mi alma se sosiega con solo verte,
Mi mirada es solo para ti; se derriten mis ojos,
Mi espíritu se llena de alegría, y no puedo evitar
Que tu risa me salve de cualquier tristeza.

Así es que quiero tenerte,
Así es como deseo verte siempre.
¡Déjame llegar siempre hasta ti!
Porque es tu ausencia la que me quema,
La que me pierde entre sombras,
Y me hunde en las trampas de mi mente.

Y perdón, porque temo siempre que me dañes,
Porque me encierro en este cuarto
Rodeada de mil fantasmas,
De mil dolores, ausencias, rechazos,
De tantos llantos...

Perdón, porque al contrario de hacerte bien,

Soy yo quien te daño.

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