miércoles, 23 de abril de 2014

Suspirar...


No se explica aquello de lo que no se habla;
Basta mirarse, y no nos miramos,
Al menos una palabra bastaría, pero no es dicha.
Otras fuerzas nos dominan, y nos llevan, y nos traen de regreso.

Las ansias de mas, la mente en fuga, la noche callada, predispuesta,
El lento vaivén de las hojas, cayendo de los árboles, 
Tu aroma embriagando mis sentidos,
Y yo caigo, y caigo,
Y caigo…

Y soy de pronto esa hoja, y no opongo resistencia,
Y aunque muera (yo lo sé),
¡Que mas quiero que caer!
Llévame mas cerca, se mi aire y el cielo, se mis ojos…

Ríen las musas tontamente, y me susurran palabras vanas,
De mieles, de almibares en los labios, de perfumes exquisitos en la piel,
Del tacto, a la vez tenue e intenso…
Y con gusto escribiría vanidades,
Si fueran mis sentimientos vanos,
Si no vinieran desde dentro, desde el centro mismo
De las fuentes que alimentan el profundo sentir.

Lentamente, voy cayendo en el disfrute,
Del milagro restaurado,
Que me regala días como estos,
En los que dejo de pensar
(mi propia y peor enemiga, la razón),
En los que vuelvo a creer, y a amar,
A dejarme llevar… 

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