Llegaron hasta mi recuerdo,
Los atardeceres que tus ojos me ofrecían,
Las siestas, los largos silencios,
Las miradas hablando por nosotros.
Éramos solos, éramos dos, éramos uno.
Mi niño de ensueños, principito de
cuentos,
Que livianos nuestros días, que lentos transcurrían.
El tiempo se volvía agua entre los dedos,
Y el único sonido que llenaba nuestras
tardes
Era el del roce de nuestros labios,
Y los "Te amo", susurrados en secreto.
Me bastaba tu risa, o el sonido de tu voz,
Me bastaba una canción, cantada al oído,
(Serenata a la distancia).
Me bastaban tus ojos, me bastaba tu mano,
Sosteniendo la mía, acompañando mi vida.
Y mentían por nosotros las películas,
Y nos daba escusas el frío.
El sol nos daba salidas, las plazas, los
parques,
Todos los arboles, todas las flores…
Todos, cómplices para nosotros.
Era locura lo existente entre los dos,
Era locura el anhelo, la necesidad, las
diferencias,
El amarnos tanto.
Era locura, era imposible y pronto naufragio.
Era historia que terminaría en despedida.

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