martes, 5 de marzo de 2013

Rezos


I.

Quise quemar hasta el último de mis miedos.
Recé hasta agotar todas las velas,
tratando de alejar los fantasmas.
Cerré mis ojos y oídos a ajenos,
a voces lejanas, ignaras.
Soplé, hasta donde mis fuerzas llegaban
para alejar las negras nubes
que mi cabeza cubrían e inundaban.

Mis noches se volvieron insomnios,
mientras meditaba lo real,
la verdad, lo posible,
mientras me soñaba en futuros de a dos.

II.

No vi llegar ni gestarse el rayo
que nos partiría al medio los sueños
apenas queriendo asomar.
Y todo fue nada;
cenizas dispersas de recuerdos, de sueños.
Y los rezos por el suelo,
papeles quemados empujados
por el viento de este páramo.
¿Qué importancia tuvo mi batalla y batallar?
si nadie escucha como este árbol cae.

No quiero mas palabras,
ni quiero ya construir sobre escombros.
¿Quién dijo que mi fuerza era tanta?
No, mintió quien lo dijo,
mi fuerza fue hace mucho agotada
y soy débil para siempre,
y soy sola para siempre.


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